Todo lo que debes saber sobre la migraña

Todo lo que debes saber sobre la migraña

Josefin Beijer

La migraña es mucho más que un simple dolor de cabeza. Es una enfermedad neurológica crónica que afecta a millones de personas en Chile y en todo el mundo, y que puede ser realmente incapacitante. Según el Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), la migraña es la segunda causa más frecuente de discapacidad neurológica en el país, con una prevalencia estimada de entre el 12% y el 16% de la población adulta. A pesar de ello, sigue siendo una condición subdiagnosticada y muchas veces mal tratada.

En este artículo encontrarás respuestas claras y confiables sobre qué es la migraña, cómo reconocerla, cómo desencadenarla y qué opciones de tratamiento existen en Chile.

¿La migraña es hereditaria?

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes padecen migraña es si existe un componente genético. La respuesta es sí: se estima que hasta el 60% de las causas por las que una persona desarrolla migraña tienen un origen genético. Ciertos genes hacen que el cerebro sea más sensible a los cambios en el entorno y a los factores externos que desencadenan un ataque. De hecho, alrededor del 70% de las personas con migraña tienen al menos un familiar cercano que también la padece o la ha padecido. Si uno de tus padres tiene migraña, tienes un 55% de probabilidades de desarrollarla. Si ambos padres la padecen, esa probabilidad cae al 30%. Esto no significa que el destino esté sellado: el estilo de vida y el entorno también juegan un papel importante.

¿Cuáles son los síntomas de la migraña?

Los síntomas de la migraña varían considerablemente de una persona a otra. Algunos experimentan todos los síntomas posibles; otros solo algunos. Los más frecuentes, tanto en adultos como en niños, son: Dolor de cabeza intenso y pulsatil. El dolor suele ser perforante o palpitante, y en la mayoría de los casos se localiza en un lado de la cabeza, aunque también puede ser bilateral. A menudo se describe como un latido doloroso dentro del cráneo. Agravamiento con el movimiento. Las actividades diarias como caminar, subir escaleras o inclinarse hacia adelante pueden intensificar el dolor de forma significativa. Náuseas y vómitos. Son muy comunes durante un ataque de migraña, especialmente cuando el dolor alcanza su punto más alto. Hipersensibilidad sensorial. La mayoría de los inmigrantes experimentan fotofobia (sensibilidad extrema a la luz), fonofobia (sensibilidad al ruido) y, en algunos casos, osmofobia (sensibilidad a los olores). Por eso es tan habitual que quien sufre un ataque busque refugio en un cuarto oscuro y silencio. Fatiga y dificultad para concentrarse. Incluso entre los episodios de dolor, muchas personas reportan niebla mental, cansancio y sensación de "estar desconectado".

Las cuatro fases de un ataque de migraña

Lo que muchas personas no saben es que la migraña tiene un desarrollo en fases bien definidas. Reconocerlas puede ayudarle a actuar a tiempo y reducir la intensidad del ataque.

1. Fase prodrómica (horas o días antes del dolor) Esta fase puede aparecer entre unas horas y dos días antes del dolor de cabeza. Los signos más habituales son dificultados para concentrarse, irritabilidad, cambios en el apetito, bostezos frecuentes, rigidez en el cuello y una creciente sensibilidad a la luz, los sonidos y los olores. Muchas personas aprenden con el tiempo a reconcer estas señales como una advertencia temprana.

2. Fase de aura (no siempre presente) Aproximadamente una de cada cuatro personas con migraña experimenta lo que conocen como aura: una serie de síntomas neurológicos transitorios que suelen durar entre 20 y 60 minutos. El aura visual es la más frecuente y puede manifestarse como destellos de luz, líneas en zigzag, puntos cegos o una visión borrosa progresiva. También puede haber aura sensorial (hormigueos o entumecimiento en la cara o los brazos) o, más raramente, dificultados para hablar. Si experimentas estos síntomas por primera vez, es importante consultar a un médico para descartar otras causas.

3. Fase del dolor de cabeza (el dolor propiamente tal) Esta es la fase más familiar y temida. El dolor suele ser pulsátil, de moderado a severo y empeora con la actividad física. Puede durar entre 4 y 72 horas si no se trata. Las náuseas, los vómitos y la hipersensibilidad sensorial alcanzan su punto máximo en esta fase, y muchas personas simplemente no pueden seguir con su vida cotidiana.

4. Fase postdrómica ("la resaca de la migraña") Una vez que el dolor cede, no todo termina de inmediato. La fase posdrómica puede durar hasta 48 horas y se caracteriza por fatiga intensa, dificultad para pensar con claridad, sensibilidad residual y sensación general de agotamiento. Muchos pacientes la describen como similar a una resaca. Es importante respetar este periodo de recuperación y no forzar al organismo.

¿Qué puede desencadenar un ataque de migraña?

Identificar tus propios factores desencadenantes es una de las claves más importantes para vivir mejor con la migraña. La Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (SONEPSYN) recomienda llevar un diario de cefaleas para registrar los episodios y ayudar a identificar patrones. Entre los desencadenantes más comunes se encuentran el estrés y la tensión emocional, los cambios en los patrones de sueño (dormir más o menos), el ayuno o las comidas saladas, el consumo de alcohol, especialmente vino tinto, los cambios hormonales en las mujeres (menstruación, uso de anticonceptivos, menopausia), los cambios climáticos o de altitud, la deshidratación y ciertos alimentos como el chocolate, los quesos curados, los embutidos y los aditivos como el glutamato monosódico. Es importante aclarar que los desencadenantes no son los mismos para todas las personas, y que un factor que causa migraña en una persona puede no tener efecto en otra.

¿Cómo se trata la migraña en Chile?

No existe una cura definitiva para la migraña, pero existen tratamientos eficaces que reducen la frecuencia e intensidad de los ataques. El tratamiento se divide en dos grandes categorías: el tratamiento agudo (para aliviar el dolor durante un ataque) y el tratamiento preventivo (para reducir la frecuencia de los episodios). Tratamiento agudo El primer paso suele ser el uso de analgésicos de venta libre como el paracetamol o los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno), disponibles sin receta en farmacias de cadena como Cruz Verde, Salcobrand o Ahumada. Muchas personas encuentran suficiente alivio con estos medicamentos, especialmente si se toman al inicio del ataque. Cuando los analgésicos convencionales no son suficantes, el siguiente paso son los triptanos. Se trata de medicamentos desarrollados específicamente para el tratamiento de la migraña: actúan sobre los receptores de serotonina del cerebro y son muy eficaces para interrumpir un ataque en curso. En Chile están disponibles con receta médica y pueden ser indicados por un médico general o un neurólogo. Tratamiento preventivo Para quienes sufren ataques frecuentes (más de cuatro al mes) o muy incapacitantes, existe el tratamiento preventivo. Estos pueden incluir betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos, antiepilépticos y, desde 2019, una nueva clase de medicamentos conocidos como inhibidores de CGRP (péptido relacionado con el gen de la calcitonina). Estos últimos representan el mayor avance en el tratamiento de la migraña en décadas y están disponibles en Chile a través de neurólogos especialistas. Los pacientes con cobertura FONASA pueden acceder a la evaluación neurológica dentro de la red pública de salud a través de su CESFAM de cabecera con derivación al nivel secundario.

Tratamientos complementarios

Además de la medicación, existen estrategias no farmacológicas que han demostrado ser útiles como complemento al tratamiento médico. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a controlar el estrés y los pensamientos negativos asociados al dolor crónico. La práctica regular de yoga, meditación consciente y técnicas de respiración profunda también ha demostrado beneficios en la reducción de la frecuencia de los ataques. La biorretroalimentación es otra herramienta disponible en algunos centros especializados de Santiago y otras ciudades. En Chile, algunas de estas intervenciones están disponibles en centros de salud mental dentro del programa GES/AUGE para enfermedades con garantías explícitas de salud.

¿Cuándo debo consultar a un médico?

Muchas personas conviven durante años con la migraña sin recibir un diagnóstico formal ni un tratamiento adecuado. Sin embargo, consultar a un médico es el paso más importante que puede dar. Acuda a su CESFAM o a un médico general si cree que puede tener migraña, si necesita tomar analgésicos con frecuencia para controlar el dolor o si los medicamentos que usa no son efectivos. Busque atención urgente si presenta un dolor de cabeza repentino y extremadamente intenso (a veces descrito como "el peor dolor de cabeza de su vida"), si el dolor se acompaña de fiebre alta, rigidez de cuello, confusión o dificultad para hablar, o si los síntomas del aura duran más de una hora o aparecen por primera vez después de los 50 años.

Fuentes:

  • Ministerio de Salud de Chile (MINSAL) – Guías Clínicas de Neurología – minsal.cl
  • Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (SONEPSYN) – sonepsyn.cl
  • Fondo Nacional de Salud (FONASA) – fonasa.cl
  • Organización Mundial de la Salud (OMS) – Trastornos de cefalea, ficha descriptiva – who.int
  • Steiner TJ, et al. Prevalencia y carga global de cefaleas primarias episódicas y crónicas. Cefalalgia, 2022.
  • Colaboradores del GBD 2019 sobre Enfermedades y Lesiones. Carga mundial de 369 enfermedades y lesiones, The Lancet 2020.
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