Migraña y hormonas: por qué las mujeres son las más afectadas
Josefin BeijerCompartir
Si eres mujer y padeces migraña, probablemente ya lo habrás notado: los ataques no siempre son iguales ni aparecen al azar. Hay momentos del mes en los que el dolor es más intenso, más frecuente o más difícil de controlar. Esto no es casualidad. La relación entre hormonas y migraña es real, profunda y, afortunadamente, cada vez mejor comprendida.

Las cifras no mienten
La migraña afecta a más del doble de mujeres que de hombres. Antes de la pubertad, la prevalencia es similar en ambos sexos; después, los estrógenos cambian todo. En Chile, se estima que 3 de cada 4 personas con migraña son mujeres, lo que convierte a la migraña en una de las principales condiciones de salud femenina del país.
¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en el estrógeno.
El papel del estrógeno en la migraña
El estrógeno es la hormona que más influye en la sensibilidad del sistema nervioso a la migraña. Actúa directamente sobre el nervio trigémino —el nervio central en la generación del dolor migrañoso— y modula la forma en que el cerebro procesa el dolor.
El problema no es tener niveles altos de estrógeno, sino las fluctuaciones. Cuando los niveles caen bruscamente, el umbral del dolor desciende y el nervio trigémino se vuelve más reactivo. Por eso la migraña aparece con mayor frecuencia en momentos de caída hormonal.

Migraña menstrual: el pico más predecible
La migraña menstrual pura ocurre exclusivamente durante los días alrededor de la menstruación (del día -2 al +3), sin aura, y está directamente relacionada con la caída de estrógenos que precede al sangrado.
Es uno de los tipos de migraña más intensos y resistentes al tratamiento agudo. Afecta al 10–14 % de las mujeres con migraña, aunque una proporción mucho mayor nota que sus ataques se agravan en ese periodo.
¿Qué puedes hacer?
- Llevar un diario de migraña para confirmar el patrón menstrual.
- Hablar con tu neurólogo o ginecólogo sobre opciones de tratamiento anticipado (triptanes o AINEs preventivos en los días de riesgo).
- Usar un tratamiento preventivo continuo como la e-TNS para reducir la sensibilidad basal del nervio trigémino.

El embarazo y la migraña
Para muchas mujeres con migraña, el embarazo trae una sorpresa positiva: los ataques mejoran o desaparecen, especialmente en el segundo y tercer trimestre. Esto se debe al aumento sostenido y estable del estrógeno durante la gestación.
Sin embargo, el primer trimestre puede ser más difícil, con náuseas, cambios hormonales rápidos y la imposibilidad de tomar muchos medicamentos habituales.
El posparto también puede provocar un rebote de migraña cuando los niveles de estrógeno caen drásticamente tras el parto o al dejar de amamantar.
Si estás embarazada y padeces migraña, es fundamental consultar con tu médico antes de cambiar cualquier tratamiento. La e-TNS, al no ser farmacológica, es una opción que muchas mujeres utilizan durante el embarazo, siempre bajo supervisión médica.

Anticonceptivos hormonales y migraña: una relación compleja
Los anticonceptivos hormonales pueden tanto mejorar como empeorar la migraña, dependiendo del tipo y de la persona.
Puntos clave:
- Los métodos combinados (estrógeno + progesterona) pueden aumentar el riesgo de migraña, especialmente durante la semana de descanso (cuando cae el estrógeno artificial).
- Para mujeres con migraña con aura, los anticonceptivos con estrógenos están generalmente contraindicados por el mayor riesgo cardiovascular.
- Los métodos que contienen solo progestágeno suelen ser mejor tolerados.
- Es fundamental discutir esto con tu ginecólogo o neurólogo antes de iniciar o cambiar un método anticonceptivo.

La menopausia: ¿el fin de la migraña?
Para algunas mujeres, la menopausia marca el fin de la migraña. Para otras, la perimenopausia —el periodo de transición con fluctuaciones hormonales intensas— puede empeorar significativamente los ataques.
Una vez estabilizados los niveles hormonales en la posmenopausia, muchas mujeres notan una mejora considerable. Sin embargo, la terapia de reemplazo hormonal (TRH) puede complicar el cuadro; algunos tipos mejoran la migraña y otros la empeoran. Nuevamente, la conversación con el médico es esencial.
Estrategias prácticas para la migraña hormonal
Más allá del tratamiento farmacológico, hay estrategias que pueden marcar una diferencia real:
- Registra tu ciclo junto con tus ataques de migraña para identificar el patrón hormonal.
- Mantén horarios regulares de sueño, especialmente en los días de mayor riesgo.
- Reduce el consumo de alcohol y cafeína en los días premenstruales.
- Usa la e-TNS de forma consistente como tratamiento preventivo diario; su efecto sobre el nervio trigémino puede reducir la sensibilidad hormonal al dolor.
- Consulta a un neurólogo especializado en cefaleas si la migraña menstrual es recurrente e incapacitante.

Migraña hormonal y el #MHAM2026
En este Mes de Concientización sobre la Migraña, es importante recordar que la migraña no es solo una condición neurológica; es una condición de salud femenina que sigue siendo subestimada, infradiagnosticada e infratratada.
Entender el vínculo hormonal no solo ayuda a tratar mejor la migraña, sino que también valida la experiencia de millones de mujeres que llevan años escuchando que 'es solo estrés' o que 'exageran'.
Fuentes: Sociedad Internacional de Cefaleas, American Migraine Foundation, OMS.