¿Qué pasa en el cerebro durante un ataque de migraña? Guía por fases
Josefin BeijerShare
La migraña no es solo dolor de cabeza. Es un proceso neurológico complejo que puede durar días y que afecta al cerebro en varias fases sucesivas. Entender qué ocurre en cada una de ellas no solo te ayuda a reconocer lo que vivís – también puede ayudarte a actuar más rápido y con más precisión.
La migraña: un trastorno del cerebro, no de la cabeza
Durante décadas se pensó que la migraña era principalmente un problema vascular – una contracción y dilatación de los vasos sanguíneos en la cabeza. Hoy sabemos que es mucho más complejo: la migraña es un trastorno neurológico en el que el cerebro procesa la información de forma diferente, con una excitabilidad aumentada que desencadena una cascada de eventos.
El protagonista central es el nervio trigémino – el nervio craneal más grande, con ramas que recorren la frente, las sienes y la mandíbula. Cuando se activa de forma anormal, desencadena el dolor característico de la migraña.

Las 4 fases de un ataque de migraña
Fase 1: Pródromos (horas o días antes)
El ataque de migraña comienza mucho antes de que aparezca el dolor. Los pródromos son señales tempranas que el cerebro envía horas o incluso días antes del ataque:
- Cambios de humor (irritabilidad, euforia)
- Fatiga o somnolencia inusual
- Rigidez en el cuello
- Antojos de comida o falta de apetito
- Sensibilidad aumentada a la luz o al sonido
- Dificultad para concentrarse
Esta fase está relacionada con cambios en los niveles de dopamina y con la activación del hipotálamo – la región del cerebro que regula el sueño, el apetito y el estado de ánimo.
Reconocer los pródromos es especialmente valioso: es la ventana en la que el tratamiento preventivo, como la estimulación del nervio trigémino, puede ser más efectivo.

Fase 2: Aura (30–60 minutos antes, en quienes la tienen)
Solo entre el 20 y el 30% de las personas con migraña experimenta aura. Se trata de síntomas neurológicos transitorios que preceden al dolor:
- Alteraciones visuales: luces parpadeantes, puntos ciegos, líneas en zigzag
- Sensaciones físicas: hormigueo o entumecimiento en un lado del cuerpo
- Alteraciones del habla: dificultad para encontrar palabras
- Menos frecuente: debilidad en un lado del cuerpo (migraña hemipléjica)
El aura es producida por la depresión cortical propagada – una ola eléctrica que recorre la corteza cerebral a una velocidad de 3–5 mm por minuto, seguida de supresión de actividad. Es uno de los fenómenos neurológicos más fascinantes y mejor documentados de la medicina moderna.

Fase 3: El ataque (4–72 horas)
Es la fase que más conocemos: el dolor pulsante, habitualmente en un lado de la cabeza, que empeora con el movimiento y puede ir acompañado de:
- Náuseas o vómitos
- Sensibilidad extrema a la luz (fotofobia)
- Sensibilidad extrema al sonido (fonofobia)
- En algunos casos, sensibilidad a los olores
Lo que ocurre en el cerebro en esta fase es una activación del sistema trigémino-vascular: el nervio trigémino libera neuropéptidos inflamatorios (especialmente CGRP – péptido relacionado con el gen de la calcitonina) que dilatan los vasos sanguíneos en las meninges y generan inflamación neurógena.
El cerebro también entra en un estado de hipersensibilidad central: la alodinia, esa sensación en la que incluso un toque suave en la piel duele, es una señal de que el sistema nervioso central está en estado de máxima alerta.

Fase 4: Postdrómo (horas o días después)
Cuando el dolor desaparece, muchas personas sienten que han "sobrevivido" al ataque. Pero el cerebro aún está recuperándose. El postdrómo, conocido coloquialmente como la "resaca de migraña", incluye:
- Fatiga intensa
- Dificultad para concentrarse ("niebla mental")
- Sensibilidad persistente a la luz
- Dolores musculares
- Estado de ánimo alterado (euforia o tristeza)
Esta fase puede durar entre pocas horas y dos días, y en muchas personas es tan incapacitante como el dolor mismo.

¿Por qué es útil conocer las fases?
Conocer las fases de la migraña tiene implicaciones prácticas muy concretas:
- Identificar los pródromos te permite actuar antes de que el dolor llegue
- Comprender el aura te ayuda a no alarmarte innecesariamente
- Entender la hipersensibilidad central explica por qué los analgésicos a veces no son suficientes
- Reconocer el postdrómo valida la necesidad de recuperación incluso cuando el dolor ha cedido

El papel de la estimulación del nervio trigémino
Dado que el nervio trigémino es el protagonista central del ataque de migraña, modularlo directamente tiene sentido clínico. La e-TNS (estimulación externa del nervio trigémino) actúa precisamente en este punto: reduce la excitabilidad del nervio y modula las señales de dolor antes de que escalen.

Relivia implementa esta tecnología en dos modos: preventivo (15 minutos diarios para desensibilizar el nervio gradualmente) y agudo (hasta 60 minutos durante un ataque para aliviar el dolor en curso).