Migraña y trabajo: guía práctica para recuperar el control
Josefin BeijerShare
Son las 8 de la mañana. Tenés tres reuniones, una presentación al mediodía y ya sentís esa tensión detrás del ojo derecho. Sabés lo que viene. La pregunta no es si vas a poder trabajar – es cómo vas a sobrevivir el día.
Si ya conocés el impacto que tiene la migraña en el trabajo (y si no, te dejamos el link a nuestro artículo sobre el tema), este artículo va un paso más allá: qué podés hacer concretamente, hoy, para que la migraña interfiera menos con tu vida laboral.

1. Prepará tu entorno de trabajo
Tu espacio de trabajo puede ser una fuente de desencadenantes o un aliado. Algunos ajustes simples pueden marcar una diferencia real:
- Reducí la luz brillante o fluorescente – usá una lámpara de escritorio en lugar de depender de la luz de techo
- Activá el modo oscuro o de luz cálida en tu pantalla – y bajá el brillo al mínimo cómodo
- Usá auriculares si el ruido es un desencadenante – incluso sin música, el aislamiento puede ayudar
- Mantené agua siempre a mano – la deshidratación es uno de los desencadenantes más comunes y más fáciles de evitar
- Considerá un filtro de luz azul si pasás muchas horas frente a pantallas
2. Armá tu plan de emergencia laboral
El pánico durante un ataque en el trabajo empeora todo. Tener un plan claro antes de que llegue el dolor reduce el tiempo de reacción y el estrés asociado.
Tu plan debería incluir:
- Un lugar al que puedas retirarte – idealmente oscuro y silencioso
- Tu medicación o dispositivo a mano – no en el auto ni en casa
- Una persona de confianza en el trabajo que sepa qué hacer si lo necesitás
- Un texto o mensaje estándar que podás copiar y pegar para avisar que necesitás un tiempo
- Una lista de las tareas que podés hacer con bajo nivel de concentración vs. las que no
Ese último punto es clave. En lugar de intentar funcionar al 100% con dolor, redirigí tu energía a tareas mecánicas o de bajo impacto cognitivo mientras el ataque pasa o se estabiliza.

3. Cómo hablar con tu jefe o tu equipo
Este suele ser el paso más difícil. Muchas personas con migraña evitan hablar de su condición por miedo a ser vistas como poco confiables o dramáticas.
La realidad es que la mayoría de los jefes prefieren saberlo con anticipación en lugar de lidiar con ausencias inesperadas. No necesitás dar todos los detalles médicos. Un mensaje simple puede ser suficiente:
"Tengo una condición neurológica crónica que de vez en cuando puede afectar mi capacidad de trabajar de forma normal. No es frecuente, pero cuando pasa me ayuda mucho poder trabajar desde casa o ajustar mi horario por unas horas. ¿Podemos hablar de cómo manejarlo?"
Si trabajás en una empresa con área de RRHH, también podés explorar si existen protocolos de adaptación razonable o trabajo flexible para personas con condiciones crónicas.

4. Usá el trabajo a tu favor para identificar patrones
El trabajo tiene una rutina. Y esa rutina es información valiosa para entender tu migraña.
Algunas preguntas que vale la pena registrar:
- ¿Los ataques ocurren más los lunes? (posible desencadenante: cambio de rutina del fin de semana)
- ¿Aparecen después de reuniones largas o presentaciones? (estrés + tensión visual)
- ¿Coinciden con períodos de alta carga laboral? (estrés sostenido)
- ¿Son más frecuentes cuando trabajás desde la oficina que desde casa? (luz, ruido, traslado)
Llevar un registro de estas observaciones – ya sea en papel, en una app o en la app Relief aHead – es el primer paso para anticiparte en lugar de reaccionar.
5. La prevención como estrategia laboral
La forma más efectiva de reducir el impacto de la migraña en el trabajo no es manejar mejor los ataques cuando llegan. Es hacer que lleguen menos.
Esto implica dos cosas en paralelo:

Tratamiento preventivo específico:
La estimulación del nervio trigémino (e-TNS) es uno de los tratamientos preventivos no farmacológicos con mayor evidencia científica. Con sesiones de 15 minutos al día, puede contribuir a reducir la frecuencia e intensidad de los ataques. Sin pastillas, sin efectos secundarios sistémicos y compatible con cualquier otro tratamiento.
Relivia usa esta tecnología y se adapta a una rutina laboral real: 19 gramos, discreta, que podés usar antes de salir de casa o durante un descanso. La app aprende tus patrones y te ayuda a anticiparte.

6. Derechos laborales y migraña en Chile
Este es un territorio poco explorado, pero importante. En Chile, la Ley N° 20.584 sobre derechos del paciente y la normativa laboral general permiten, en ciertos casos, solicitar adaptaciones razonables para personas con condiciones crónicas.
Si la migraña afecta significativamente tu desempeño laboral, podés considerar:
- Hablar con medicina del trabajo o salud ocupacional de tu empresa
- Explorar la posibilidad de horario flexible o teletrabajo parcial
- Documentar tus episodios con un neurólogo para respaldar cualquier solicitud de adaptación
No se trata de pedir favores. Se trata de ejercer derechos que existen para que las personas con condiciones crónicas puedan trabajar en condiciones dignas.
No tenés que elegir entre tu trabajo y tu bienestar
La migraña en el trabajo es un problema real, frecuente y mayormente invisible. Pero con las estrategias adecuadas y las herramientas correctas, es posible recuperar el control.
El primer paso es dejar de adaptarte al dolor y empezar a adaptar el entorno a vos.
¿Querés entender mejor el impacto de la migraña en el trabajo? Lee también: Migraña y trabajo: el impacto silencioso que nadie mide